Neurobiología de estrés temprano - Capítulo 3 - HH Vilela-Costa y col.

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Estrés neonatal y pánico. Heloísa Helena Vilela-Costa, Alana Tercino Frias

Neurobiología de estrés temprano - Capítulo 3 - HH Vilela-Costa y

VER EL LIBRO COMPLETO Capítulo 3 Estrés neonatal y pánico Alana Tercino Frias, Heloísa Helena Vilela-Costa La etiología del trastorno de pánico (TP) no se comprende completamente y la experiencia de la adversidad en una etapa temprana de la vida ha sido uno de los factores más relevantes para aumentar la susceptibilidad al desarrollo de TP. En este capítulo, se abordarán las limitaciones metodológicas de los experimentos en humanos y animales, los protocolos de estrés temprano utilizados en los estudios preclínicos y los resultados disponibles en la literatura sobre las respuestas relacionadas con el pánico. Introducción Trastorno de pánico El trastorno de pánico (TP) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la aparición de ataques de pánico inesperados y recurrentes. Los ataques de pánico se caracterizan por períodos de miedo e incomodidad intensos, que alcanzan su punto máximo en 10 minutos, seguidos de cuatro o más síntomas, que pueden ser físicos: dificultad para respirar, taquicardia, mareos, sudoración, temblores, dolor de pecho; y/o cognitivo: miedo a perder el control o volverse loco y miedo a morir (1). La condición de agorafobia puede desarrollarse después de uno o más ataques de pánico y consiste en el miedo a encontrarse en situaciones en las que escapar puede ser difícil o la ayuda no estaría disponible si fuera necesaria (2). Aproximadamente una cuarta parte de las personas que padecen TP también padecen agorafobia y esta coexistencia se asocia con una mayor gravedad y deterioro (3). Además, existe una alta comorbilidad del TP con otros trastornos psiquiátricos, como el trastorno de ansiedad generalizada (68 %) y la depresión mayor (24-88 %) (4). El TP es común en la población general, con una prevalencia de por vida del 1 al 5 % (5,6). En el ámbito de la atención primaria, se estima que la prevalencia del TP es del 7 al 10 % (7, 8). Al tratarse de una patología crónica, a menudo incapacitante, el TP se asocia a elevados costos económicos (9) y el tratamiento más utilizado ha sido la combinación de psicoterapia y farmacoterapia (10). Su etiología no se comprende completamente y es heterogénea, ya que no es exclusivamente biológica o exclusivamente psicológica (11). Para abordar las posibles fuentes responsables del aumento de la susceptibilidad al desarrollo del TP, la experiencia de la adversidad durante la infancia ha sido uno de los factores más relevantes (12). Observaciones como estas se combinan con el concepto DOHaD “Los orígenes del desarrollo de la salud y la enfermedad”, que propone que las influencias adversas 63

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