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Trastornos del sueño. Parte I - Dra. Stella Bocchino, Dr. Gustavo Tamosiunas, Dra. Laura Sarubbo

107 - S Bocchino y

Psicofarmacología 17:107, Noviembre 2017 Dra. Stella Bocchino (1), Dr. Gustavo Tamosiunas (2), Dra. Laura Sarubbo (3) 1. Exprofesor titular de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina UdelaR. 2. Profesor titular del Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Facultad de Medicina UdelaR. 3. Profesor agregado de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina UdelaR. Fecha de recepción: 22 de septiembre de 2017 Fecha de aceptación: 20 de octubre de 2017 Trastornos del sueño. Parte I Resumen El sueño ha sido desde siempre un proceso fisiológico que ha inquietado a todos los hombres. Muchos investigadores, biólogos, fisiólogos y clínicos en el área de la salud se han dedicado a su estudio, pero también antropólogos, sociólogos, filósofos y literatos. Desde hace un tiempo se conocen las bases neurobiológicas que sustentan el dormir, lo que ha incentivado a los investigadores a profundizar aún más su estudio. Hoy sabemos que los organismos vivos tienen ritmos diferentes en el ciclo sueño-vigilia, y que esto depende de muchos factores como son las características genéticas y ambientales a que está sujeto cada individuo, pero también de su edad. Los efectos clínicos que producen los trastornos del sueño son de una importante repercusión en la vida de los humanos, sin embargo cada vez más estamos sometidos a presiones sociales que nos llevan a una reducción del tiempo total del dormir. Palabras clave Ritmo circadiano – Sueño – Vigilia – Trastornos del sueño. Bocchino Stella, Tamosiunas Gustavo, Sarubbo Laura. “Trastornos del sueño. Parte I”. Psicofarmacología 2017;107:23-30. Puede consultar otros artículos publicados por los autores en la revista Psicofarmacología en sciens.com.ar Introducción El sueño es un fenómeno normal y universal asegurado y mantenido por mecanismos biológicos. La mayoría de los animales y muchas de las plantas adaptan su fisiología y su comportamiento al ciclo día-noche. Los estudios de investigación han revelado los aspectos genéticos y protéicos que constituyen parte de la maquinaria molecular de los relojes circadianos. Estos genes y sus proteínas producen bucles de retroalimentación y de regulación de la transcripción y traducción genética con componentes tanto excitatorios como inhibitorios, en un tiempo próximo a las 24 horas (ritmo circadiano) sincronizándose con la luz. Este reloj biológico está situado en los núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo. La información genética de cada individuo da un marco general a las características propias del dormir, que está influido por el ambiente y las presiones sociales a las que estamos expuestos. Hoy dormimos menos que hace un centenar de años dependiendo de múltiples causas, entre ellas las vinculadas a la exposición permanente a estímulos lumínicos que provienen de fuentes eléctricas, como son las lámparas de iluminación y la luz que generan las pantallas de teléfonos móviles, ordenadores, televisión, etc. Esta luz, por su propia tonalidad (espectro en azul), es la que más inhibe la producción de melatonina ya que está en relación con la luminosidad que emite el sol entre las 10 de la mañana y las 12 del mediodía, fenómeno que afecta en forma diferente la transcripción proteica básica vinculada al sueño. Existen diferentes cronotipos biológicos en la forma de dormir que varían en un amplio espectro desde dos extremos, individuos que se despiertan muy temprano y aquellos que lo hacen en forma tardía, los llamados búhos y las alondras. Los últimos preferirán las horas de la mañana para desarrollar actividades que impliquen atención y concentración, y los primeros las horas de la noche. Esta situación cambia a lo largo de la vida, la mayoría de los adolescentes prefieren las horas más tardías del día para desarrollar sus actividades y aún más si están expuestos a fuentes lumínicas azuladas durante la noche. El uso de aplicaciones que disminuyen el tono azulado de las pantallas de los aparatos electrónicos favorecen un mejor dormir sobre todo en los jóvenes que son los más expuestos a estas situaciones, como resultado no se inhibe tanto la producción de la melatonina. Pero esto es solo una parte de la solución que debemos pensar, la otra tendrá que ver con la adecuación de los horarios de las tareas que requieran concentración a los ritmos cronobiológicos propios de cada sujeto. EDITORIAL SCIENS // 23

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