108 - Febrero 2018

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Trastornos del sueño. Parte II. Sus efectos y su neurobiología - Dra. Laura Sarubbo , Dr. Gustavo Tamosiunas, Dra. Stella Bocchino

108 - Febrero

Psicofarmacología 18:108, Febrero 2018 Dra. Laura Sarubbo (1), Dr. Gustavo Tamosiunas (2), Dra. Stella Bocchino (3) 1. Profesora Agreg. de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina UdelaR. 2. Profesora Titular del Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Facultad de Medicina UdelaR. 3. Exprofesora Titular de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina UdelaR. Fecha de recepción: 8 de enero de 2018 Fecha de aceptación: 12 de febrero de 2018 Trastornos del sueño. Parte II Sus efectos y su neurobiología Resumen El sueño es una actividad cíclica que como muchas otras oscilan en función del entorno, formando parte de los ritmos circadianos, base fundamental para la adaptación de los seres vivos al medio. Estos son calibrados por la luz, lo que asegura patrones diarios fisiológicos y conductuales de 24 horas. Un sueño adecuado, para que se cumplan todas las funciones necesarias, debe tener una apropiada calidad y una cantidad de horas suficientes. La pérdida del sueño en forma prolongada produce alteraciones: en el sistema inmunitario, en el metabolismo nutricional, en la regulación de la temperatura corporal, en la secreción de algunas hormonas, en lo cognitivo, y finalmente puede llevar a la muerte. Durante esta revisión, nos centraremos en sus aspectos neurobiológicos y en las consecuencias que el mal dormir provoca. En una tercera entrega analizaremos los tratamientos del sueño, con el fin de usar las mejores estrategias para cada caso en particular, haciendo hincapié en la importancia de la correcta evaluación de sus posibles causas, sin olvidar la importancia de las medidas no medicamentosas. Palabras clave Trastornos del sueño – Ritmo circadiano – Sueño – Vigilia – Neurobiología del sueño – Relojes biológicos. Sarubbo Laura, Tamosiunas Gustavo, Stella Bocchino Stella. “Trastornos del sueño. Parte II. Sus efectos y su neurobiología”. Psicofarmacología 2018;108:25-30. Puede consultar otros artículos publicados por los autores en la revista Psicofarmacología en sciens.com.ar Introducción El sueño es un estado fisiológico con características peculiares como son: su periodicidad, que es activo y reversible (esta última condición es lo que lo diferencia del estado de coma), cursa con una disminución de la motricidad hasta la inmovilidad y se produce una relajación muscular. Los individuos toman una postura que le es propia, el nivel de vigilancia baja así como la percepción, y también disminuye la capacidad de respuesta a los estímulos. Existe una expresión española que habla de “caer en los brazos de Morfeo” cuando uno se entrega al dormir, pero, ¿Qué significa y de dónde proviene esta? En la mitología griega, Morfeo (en griego antiguo Μορφεύς, de μορφή morphê, 'forma') dios de las ensoñaciones, es uno de los hijos del dios del sueño, Hipnos, que era quién provocaba el sueño, y de Nix la diosa de la noche. Dos de sus hermanos eran Tánatos, la muerte natural y Keres, la muerte violenta, por lo que ya, desde la antigua Grecia, al sueño se le relacionaba con la muerte y con la noche (https://es.wikipedia.org/wiki/Morfeo Wikipedia, la enciclopedia libre). El dormir implica renunciar a estar despierto y para ello, de alguna manera, es el dejar de estar presente y alerta. Hay quienes sienten este proceso como una situación de extrema vulnerabilidad, en donde pueden pasar sucesos en el entorno que no se pueden controlar, y experimentan una sensación desagradable que la relacionan con la muerte. Otros no pueden desprenderse de la realidad que les es fascinante, y se niegan con firmeza a dormir, quizás es a lo que hace referencia aquella conocida canción de cuna, “cierra sus ojitos y los vuelve a abrir”. ¿Por qué nos importa tanto este tema? No se sabe todavía con certeza porqué dormimos. El sueño es consecuencia de un proceso inhibidor activo (Kilduff, 2008). El ciclo sueño-vigilia está regulado por una red neuronal compleja que por un lado induce activaciones y por otro, inhibiciones, dando como resultado la vigilia o el sueño. Pasamos en promedio una tercera parte de nuestra vida durmiendo, y sin embargo, no le damos importancia al dormir. En general, si es “necesario” toleramos la necesidad de dormir, sacamos horas de nuestro sueño para trabajar, estudiar o desarrollar actividades de ocio, desestimando su importancia. Thomas Edison, a principios del siglo XX dijo: "El sueño es una pérdida criminal de tiempo y una herencia de nuestro pasado cavernícola" y, de alguna manera, durante décadas reinó este pensamiento. Pero en realidad, dormir es una parte imprescindible de nuestra biología, y de hecho hay sectores de nuestro SNC que están más activos que durante la vigilia. La tendencia en la población mundial es hacia la reducción del tiempo total de sueño, y a pretender manejar el dormir según las exigencias ambientales y sociales. Es común ver en la población joven desarreglos importantes en las horas de sueño, secundarios a los imperativos de su contexto y a distintos hábitos que pueden afectar la calidad del dormir, como son el consumo de alcohol, tabaco, cafeína, entre otros. Entre estos, los estudiantes universitarios, son los más proclives a tener mala calidad de sueño, por la fuerte demanda académica y las características personales que rodean a esta población, a lo que se le suma: mala alimentación, estrés, privación e irregularidades en los horarios de sueño, consumo EDITORIAL SCIENS // 25

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