20 - S Levin - Junio 2003

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PREVENCION DE LAS INTERACCIONES ADVERSAS: UN ENFOQUE CLINICO

20 - S Levin - Junio

PREVENCION DE LAS INTERACCIONES ADVERSAS: UN ENFOQUE CLINICO Dr. Santiago A. Levin (*) (*) Dr. Santiago A. Levin. Médico. Especialista en Psiquiatría. Miembro del Grupo Universitario de Psicofarmacología. Arenales 2557 5ºG (1425) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Resumen Las interacciones farmacológicas adversas han dejado de ser una preocupación exclusivamente clínica para transformarse en un problema de Salud Pública debido a su impacto epidemiológico. El aumento en el número de fármacos disponibles, el incremento en la esperanza de vida de la población, el uso cada vez más frecuente de esquemas múltiples y el avance en el conocimento de la Farmacología, plantean nuevos desafíos clínicos, no siempre fáciles de resolver. Ante el problema de las interacciones entre fármacos capaces de producir eventos clínicos adversos, la respuesta más razonable pareciera ser la de generar conductas y actitudes tendientes a su prevención. En el presente trabajo se discuten una serie de parámetros clínicos y farmacológicos que permiten pensar en las interacciones adversas en forma preventiva, incorporándolas al razonamiento clínico corriente. Palabras clave interacciones - prevención - efectos adversos - citocromo Introducción Son varias las razones que explican el interés clínico por las interacciones entre fármacos. En primer lugar, sabemos que las interacciones farmacológicas pueden ocasionar una serie de problemas que incluye, por un lado, la disminución de la eficacia terapéutica de alguna de las drogas involucradas, y por otro, la aparición de reacciones adversas de distinta gravedad (algunas potencialmente fatales). No todas las interacciones entre fármacos son problemáticas. En efecto, algunas de ellas se utilizan en forma beneficiosa en la terapéutica (por ejemplo, la asociación levodopa-carbidopa). En este trabajo se hará referencia al conjunto de interacciones que ocasiona problemas clínicamente significativos, por lo que se justifica llamarlas, para mayor claridad, interacciones adversas (16, 23). En segundo lugar, existen razones epidemiológicas para preocuparse por las interacciones adversas, que parecen haberse convertido en un verdadero problema de Salud Pública. En el año 1994 las muertes por reacciones adversas a fármacos (muchas de ellas originadas en interacciones entre drogas) alcanzaron del 4º al 6º lugar entre las principales causas de muerte en los Estados Unidos de Norteamérica, mientras que cerca del 7% de las internaciones hospitalarias en ese mismo país se debieron a reacciones adversas graves (4,17). Lamentamos no contar con estadísticas sistemáticas originadas en nuestro medio, ya que el conocimiento de la población a la que se asiste es un paso fundamental para trazar políticas sanitarias (y actitudes clínicas) serias, constituyendo el vacío en este terreno uno de los datos más demostrativos del estado actual de nuestro sistema de salud. Por otro lado, el número de fármacos disponibles para la terapéutica ha crecido en forma exponencial en los últimos años, multiplicándose también el número de patologías medicables. Estos factores, sumados al incremento del promedio de enfermedades crónicas que requieren farmacoterapia crónica), determinan que los esquemas de tratamiento con múltiples drogas sean cada vez más comunes. El manejo de estos esquemas múltiples plantea nuevos desafíos, no siempre sencillos de resolver. La preocupación por la aparición en escena de las demandas por mala praxis (en este caso vinculadas a daños por reacciones adversas graves) también se incluye en la lista de motivos que fundamentan el interés por el estudio de las interacciones adversas (15). Más de un texto sobre interacciones farmacológicas, de hecho, comienza haciendo mención a esta faceta legal del problema. Al unir el aspecto epidemiológico (verdaderamente alarmante) con el legal, el problema de las interacciones adversas puede provocar entre los profesionales un clima de aprensión y parálisis terapéutica que en nada contribuye a la buena práctica de la clínica farmacológica. Nuestra intención es apartarnos de este camino alarmista, sin perder de vista ninguno de sus aspectos, con la convicción de que la medicina a la defensiva es la peor de las respuestas al problema: nos aleja de nuestro objetivo principal (contribuir al bienestar de paciente) y prepara el terreno para el error clínico. La intención de este trabajo es contribuir a la consolidación de un razonamiento clínico que permita pensar preventivamente en las interacciones adversas, tomando en cuenta algunas variables que se presentarán más adelante. En primer lugar se repasarán algunos conceptos básicos que permitirán lograr una mayor claridad en la exposición. Algunas definiciones indispensables Puede definirse interacción farmacológica como una alteración en la actividad de una droga debida a la coadministración 14 // PSICOFARMACOLOGIA

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