21 - A Carli, B Kennel - Mayo de 2013

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Metodología de la investigación. Sujeto y objeto en la investigación científica (Segunda parte)

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farmacología cardiovascular 21 | Mayo de 2013 Metodología de la investigación Sujeto y objeto en la investigación científica (Segunda parte) Dr. Alberto Carli Prof. Consulto Adjunto, Cátedra de Metodología de la Investigación, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires (UBA). Médico. Doctor en Medicina. Magister Scientiae en Metodología de la Investigación. Dra. Beatriz Kennel Prof. de Enseñanza, Docente Adscripta, Cátedra de Metodología de la Investigación, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires (UBA). Psicóloga. Espec. en Psicología c/o Docencia e Investigación, Dra. por la UBA. Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) fue un pensador particularmente entusiasmado por la Revolución Francesa, ese producto cartesiano, y sus principios de libertad e igualdad. Su producción puede dividirse en obras inéditas de juventud con preferencia político-religiosas y de su etapa adulta, con intereses histórico-políticos. De la misma manera que Newton fue el hombre capaz de armonizar en una construcción doctrinaria hallazgos y hechos dispersos, mediante la adecuada síntesis de la física terrestre y celeste, Hegel hizo algo semejante en el terreno de la filosofía, utilizando los elementos de la filosofía antigua y moderna, el espíritu cristiano y el helenístico, el concepto puro y la historia universal, la atención al detalle y la máxima abstracción. Al decir de Escohotado Espinosa, así como el mundo griego produjo a Aristóteles, así la Europa del siglo XIX le dio marco a este formidable pensador. El tema eje de su filosofía fue lo infinito en su unidad con lo finito (la no verdad), superándolo y anulándolo. Una ideaaxioma lo define: “Lo que es racional es real y lo que es real es racional”, con lo que establecía una identidad entre realidad y razón. Aceptaba, con el empirismo, que lo que es verdadero debe ser en realidad. A diferencia de Kant, pensaba que el ser y el deber ser coinciden, así como realidad y razón. El objeto de la filosofía sería el ser. El deber ser que estaría asociado a lo finito, caería fuera de esta. “Entender lo que es, es el objetivo de la filosofía, puesto que lo que es, es la razón”. El concepto verdadero no sería el del entendimiento, incapaz de superar las contradicciones de la realidad, sino el de la razón, que las trabaja. Hegel hacía girar su sistema en la idea del devenir. Así, los sistemas filosóficos se suceden en el orden de las determinaciones conceptuales de la realidad. Y cuando su tiempo ha sido, ninguna filosofía desaparece de manera total, todas se conservan como momentos de la totalidad. El principio eje en el que se fundamenta incluye la resolución de lo finito en lo infinito, la identidad de lo racional y lo real y en el desarrollo cronológico de la realidad con el devenir absoluto de la Idea. De la misma manera procede cuando se ocupa de la historia a la que entiende como el tránsito obrado por la Idea, en el espíritu de los pueblos, mediante la acción de individuos y sus pasiones. Individuos que mediante la astucia de la razón son el motor de la historia. En sus palabras: “En la idea también aquello que parece pasado se conserva eternamente. La idea es presente, el espíritu es inmortal; en ningún momento ha dejado de existir ni dejará de existir nunca; no hay pasado, ni futuro, sino que hay absolutamente ahora.” Para Hegel la conciencia que creía que el objeto estaba fuera, comprende que éste no es el ente de la certeza sensible, tampoco la cosa de la percepción ni la fuerza del entendimiento a lo Kant. Asume que en el ámbito de la autoconciencia está el reino de la verdad. Al explicar el objeto, me explico, al conocer el objeto me conozco, al construir el objeto me construyo. Así entenderemos la idea de que, para Hegel, no existían sujeto y objeto como entidades separadas sino que “ambos eran la misma sustancia”, el mundo y aquél que quería conocerlo eran la misma cosa, de la misma manera que, cuando comemos, el alimento pasa a ser parte constitutiva e indiferenciada de nuestro cuerpo. Para mayor abundamiento servirá recordar el uso que hace Hegel de un término: Aufhebung que deriva del verbo Aufheben que en alemán significa “levantar” pero en su triple acepción. Levantar (levantar una sanción), conservar (levantar una cosecha) y superar (levantar el rendimiento). Así el valor semántico de la palabra Aufhebung está presente y sirve de fundamento al movimiento dialéctico consistente en suprimir-conservar-superar. La doctrina de Hegel es una filosofía de lo concreto, en el sentido más etimológico: concretum deriva de concrescere (lo que se acrecienta por el desarrollo del conjunto de sus partes, como cualquier ser Editorial Sciens | 19

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