21 - L Allegro - Mayo de 2013

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Columna de Ética. Diez consejos útiles para la práctica médica

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Columna de Ética farmacología cardiovascular 21 | Mayo de 2013 Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. Diez consejos útiles para la práctica médica En el Archives of Otorinolaringology, Vol 90 de julio de 1969, Irving H. Page y Bernard Wortis publicaron un interesante y sintético código de normas de conducta médica que hoy, 30 años después, siguen siendo vigentes como una guía para la práctica profesional. Estas normas fueron retomadas por los Dres. José Díaz Novas (1), Bárbara Rosa Gallego Machado (2), y Maricel Durán Cortina (3), y agregando algunas consideraciones a cada una de esas recomen-daciones las publicaron en la Revista Cubana Med Gen Integr 2004; 2003. 1. “Nada sustituye lo que se asimila en el contacto directo con el paciente: una buena anamnesis, un examen clínico minucioso y la perspicacia clínica que resulta de la experiencia. La clínica no puede ser aprendida sólo en el laboratorio o a través de lecturas o conferencias.” En medicina hemos aprendido mucho de nuestros maestros, de los libros, de los con-gresos, pero la enseñanza se completa con lo que se aprende con el paciente. 2. “La buena práctica médica es trabajosa y exige dedicación. No es posible atender apresura-damente a nuestros pacientes siguiendo horarios rígidos. Exponga claramente la realidad al paciente o a la familia durante el tiempo que sea necesario.” Los autores agregan que nunca se debe abandonar al paciente. Con esto quieren decir que aunque creamos que no haya solución terapéutica, siempre se puede y se debe hacer algo por el paciente. El mero contacto, cumple una función terapéutica. 3. “Sea optimista: muchas enfermedades son autolimitadas y aliviadas sin mucha interferencia del médico (el catarro común es un buen ejemplo, frecuentemente tratado de forma exagerada).” Es importante tener criterio médico: distinguir aquellos casos que requieren una rápida atención, de los otros que necesitan un seguimiento prolongado. La capacidad de observación es fundamental. 4. “Sea paciente. Un período de observación es, en ciertas ocasiones, el único camino para un diagnóstico correcto. No trate de impresionar a su paciente o a sí mismo con una cantidad innecesaria de exámenes complementarios.” Es importante el criterio clínico que adecue el tiempo de observación y la operación terapéutica. No abundar en estudios diagnósticos que no sean realmente necesarios. 5. “No sea demasiado sabio. Recuerde que las enfermedades más comunes ocurren con mayor frecuencia, piense primero en ellas.” Los autores mencionados agregan con mucho sentido común en la siguiente regla: “piense primero en lo común, sin olvidar lo raro”. Las enfermedades comunes son las más frecuentes; la frecuencia merece ser respetada. Los casos de diagnóstico difícil que merecen una mayor dedicación. 6. “No realice en sus pacientes ningún examen que usted no haría en sí mismo, o en sus familiares en idénticas circunstancias. No indique exceso de exámenes que eventualmente puedan colocar a su paciente en riesgo de complicaciones iatrogénicas.” Los exámenes y estudios complementarios deben ser realizados con criterio de sentido común. Los autores agregan muy adecuadamente que los estudios deben ser "del más barato al más caro, del más simple al más complejo, y del menos riesgoso al más agregado", respetando las emergencias que imponen optar los procedimientos que brindan una respuesta inmediata independientemente de su costo y riesgo. 7. “Use las nuevas drogas con cautela. Es preferible manejar pocos medicamentos básicos con pericia y seguridad, que utilizar los medicamentos más novedosos, que aún no poseen una sólida base experimental. Muchas enfermedades iatrogénicas son consecuencias del uso indiscriminado o excesivo de drogas, como por ejemplo, los antibióticos, los tranquilizantes, los esteroides y los antiinflamatorios. Por otro lado, es importante considerar el aspecto psicológico de los casos y usar el sentido común. También forma parte del arte de la medicina sacar provecho del uso del placebo, eficaz en muchos casos.” En este punto, es necesario respetar la experiencia que se ha ido logrando a través de los años de profesión. Esta experiencia es la que enseña el valor de la droga o del medicamento para el caso que se presenta en la actualidad, independientemente y a pesar de los nuevos fármacos que aparecen. La experiencia tiene un gran valor para corregir la seducción que surge de la promoción de nuevos medicamentos realizada por los laboratorios farmacéuticos. 8. “Conózcase a sí mismo: sus fortalezas y debilidades, extraiga frutos de su insatisfacción con el trabajo, cultive su curiosidad acerca de las enfermedades, pero trate tan bien al enfermo como a la enfermedad. Cuando tenga dudas, consulte a los más experimentados, cultive el sentido del humor y el verdadero sentido de la humildad. No permita que la admiración de los pacientes influya en su raciocinio y conducta.” La maestría clínica depende del hecho de captar inteligentemente la problemática médica. 9. “Cultive la discreción en relación con nombres de enfermedades delante de pacientes, familiares y sus amigos.” Evite el nombre técnico de las enfermedades tanto para el paciente como para los familiares y amigos. El nombre técnico es de carácter teórico y suele distorsionar la mente en su contenido. 10. “Saque una lección a partir de sus errores: equivocarse ocasionalmente es humano, pero cada error deberá transformarse en una enseñanza, y obviamente jamás ser repetido.” La experiencia médica se va formando a través de pruebas de acierto y error. El error se torna útil cuando cumple una función de corrección y enriquecimiento en el conocimiento médico. Editorial Sciens | 5

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