21 - LM Zieher, LR Guelman - Agosto 2003

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Mecanismos hedónicos en la regulación de la alimentación y su interacción con los reguladores homeostáticos

21 - LM Zieher, LR Guelman - Agosto

Mecanismos hedónicos en la regulación de la alimentación y su interacción con los reguladores homeostáticos. Resumen Si solamente los mecanismos homeostáticos interviniesen en la conducta de alimentación, todos los seres humanos tendrían el peso ideal y la alimentación sería sólo un elemento necesario aunque poco excitante para la existencia, como lo es la respiración o la eliminación de los productos de deshecho. En este sentido, el componente hedónico de la alimentación sumado al hambre o apetito conforma, en sentido amplio, una emoción homeostática. A pesar de que cada conducta motivacional (alimentarse, beber, ingerir sal) tiene su propio mecanismo de saciedad, el sustrato común de recompensa o "reward" no posee un mecanismo de saciedad, ya que es capaz de estar continuamente activado por la alternancia de las distintas conductas motivacionales. Las drogas de abuso actúan directamente sobre este mismo circuito de recompensa, compitiendo con los sistemas motivacionales naturales. La conducta predominante depende de la intensidad del estímulo que, en general, es mayor en el caso de las drogas de abuso. Es probable que el desarrollo de los circuitos de gratificación haya sido favorecido por una continua exposición a sustancias psicoactivas durante millones de años de evolución de las especies. Palabras claves conducta alimentaria - mecanismos hedónicos - reward - hipotálamo lateral - nucleus accumbens Introducción La alimentación en los seres humanos conlleva implícitamente las complejidades propias de todas las conductas de la especie, en particular su modulación por procesos cognitivos, senso-perceptuales y afectivos que participan tanto en la recompensa como en la decisión de alimentarse. Si solamente los mecanismos homeostáticos interviniesen en la conducta de alimentación, todos los seres humanos tendrían el peso ideal y la alimentación sería sólo un elemento necesario aunque poco excitante para la existencia, como lo es la respiración o la eliminación de los productos de deshecho (9). Si bien la necesidad homeostática, cuando satisfecha, puede de por sí ser gratificante, su satisfacción lleva a la pérdida del apetito (saciedad) y por ende quita importancia al consumo en sí. Sin embargo la característica gratificante del alimento, que lleva a los seres humanos capaces de satisfacerla a gastar mucho dinero (y su equivalente en trabajo realizado) en alimentos caros de sofisticada preparación, implica que existen otros "instigadores" de la conducta alimentaria además del apetito y su control homeostático. Más aún, todos los mamíferos tienden a comer más allá de sus necesidades homeostáticas cuando se les presentan alimentos altamente palatables. El hambre y la saciedad son términos que reflejan estados homeostáticos. La "recompensa" y el "placer" son mediciones de la preferencia (deseo, pulsión, anhelo) por un determinado alimento. La palatabilidad resulta una importante condición para el desarrollo de la conducta de búsqueda o "craving" (deseo intenso de comer una comida específica), siendo los alimentos más comúnmente deseados el chocolate, los caramelos y las pizzas (7). La motivación para comer no es regulada por un simple ciclo de depleción y repleción (no es controlada sólo por mecanismos fisiológicos que mantienen la homeostasis energética y los balances nutricionales), sino que también existen motivaciones generadas por la palatabilidad de un alimento o el esfuerzo requerido para obtenerlo que influencian la decisión de comer (8). Así, se plantean varios aspectos: - Alimentos gratificantes, más allá de su contenido metabólico - Gustos y aromas que son intrínsecamente gratificantes - Respuestas del cerebro que refuerzan su consumición Mecanismos gustatorios y su modulación La palatabilidad y sus claves como estímulo alimentario son de por sí altamente gratificantes, particularmente el gusto y el olor. Definida como el componente hedónico de la recompensa del alimento, resulta de un proceso integrativo que incorpora aspectos tanto del gusto como del estado fisiológico. Los animales consumen sustancias dulces y saladas aún pasada la repleción homeostática; aunque los animales

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