22 - I Brunke, M Altamirano y col. - Octubre 2003

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Evolución de los síntomas dolorosos y depresivos en pacientes con fibromialgia. Respuestas al tratamiento combinado con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y benzodiazepinas.

22 - I Brunke, M Altamirano y col. - Octubre

Evolución de los síntomas dolorosos y depresivos en pacientes con fibromialgia. Respuestas al tratamiento combinado con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y benzodiazepinas. Resumen Objetivos: se estudió la respuesta terapéutica a los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (I.S.R.S.) de los síntomas dolorosos y depresivos de los pacientes que presentan criterios diagnósticos para fibromialgia (FM). Material y Métodos: se evaluó a los tres y seis meses de tratamiento, una muestra de 25 pacientes con FM, de los cuales 24 eran de sexo femenino y 1 de sexo masculino. La edad promedio fue de 53 ± 2 años. El tratamiento realizado fue mediante el uso de antidepresivos pertenecientes al grupo de los I.S.R.S., benzodiazepinas y psicoterapia. Resultados: se observó: 1. remisión parcial de los síntomas depresivos en un 80% a los tres meses de tratamiento, y una remisión total en un 40% a los seis meses de tratamiento; 2. remisión parcial del dolor en un 85% de la muestra estudiada a los 3 meses de tratamiento, de los cuales el 12% obtiene una remisión total a los seis meses de tratamiento. Conclusiones: el tratamiento psicofarmacológico produce una mejoría concomitante de los síntomas dolorosos y depresivos. La evolución asociada de ambas series sintomáticas podría avalar la hipótesis de presentar a la FM como un equivalente depresivo. Palabras claves Fibromialgia, I.S.R.S., depresión, síntomas médicamente inexplicables, benzodiazepinas. Introducción En 1990 el Colego Americano de Reumatología definió a la fibromialgia (FM) como un síndrome que se caracteriza por la asociación de dolor fibromuscular generalizado, crónico, e intenso, con síntomas somáticos variados. Los mismos describen criterios diagnósticos mayores y menores (Figura 1 y 2). Se relaciona a esta enfermedad con alteraciones psicológicas debidas a la dificultad de adaptación frente al estrés (20). Existiría una combinación de distintos procesos neuroendócrinos y psíquicos que producen una disminución del umbral del dolor. El estrés es un factor que tiende a aumentar el nivel de percepción del dolor. El paciente con este tipo de afecciones suele negar al inicio de las entrevistas que su enfermedad pueda ser una forma de depresión somatizada. En general interpretan el trastorno afectivo como secundario al dolor. Suelen ser pacientes que conviven con dolor y cansancio crónicos, síntomas que muchas veces perturban su funcionamiento psicosocial. Existen diversos tratamientos para esta enfermedad que incluyen antiinflamatorios, antidepresivos, ansiolíticos, y medidas no farmacológicas como técnicas de relajación, ejercicios, etc (9,15). Los primeros estudios sobre los efectos de fármacos antidepresivos en el tratamiento de la FM se efectuaron con Antidepresivos Tricíclicos (ATC) e Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (I.S.R.S.), en general con amitriptilina y fluoxetina respectivamente. Por lo general los resultados han sido positivos en los tratamientos de la FM con ambos, incluso utilizando dosis menores a las antidepresivas en aquellos sin evidencia clínica de depresión. En su mayoría los trabajos con amitriptilina vs. placebo mostraron una mayor eficacia en la reducción de síntomas dolorosos y otras manifestaciones clínicas (4, 18) sin una explicación fisiopatológica clara. Carette y col (5, 6), desarrollaron dos estudios en los que evaluaron la eficacia terapéutica de un antidepresivo tricíclico (amitriptilina) contra placebo en pacientes con diagnóstico de FM. En el primer estudio realizado, se evidenció una mejor evolución inicial con amitriptilina que con placebo. Sin embargo, a los seis meses de estudio ambos grupos de tratamiento de pacientes con amitriptilina y con placebo mostraron mejoría clínica significativa, negando la evidencia temprana de la superioridad de resultados con amitriptilina del primer estudio (5). De esta manera la mejoría clínica inicial observada en el tratamiento con amitriptilina parecía reducirse con el tiempo. A pesar de ello, durante años, la amitriptilina fue el antidepresivo de primera elección en el tratamiento de pacientes con FM. Así lo demuestran Wolfe y col (1997), quienes desarrollaron un estudio de siete años de seguimiento en seis centros reumatológicos, en el cual se observó que: 1. el 40% de los pacientes con FM tratados utilizó en su tratamiento amitriptilina (22), y 2. el 11% de los pacientes que pasaron por el centro fue tratado con I.S.R.S. Wolfe y col comunicaron que la fluoxetina produce mejoría de los síntomas depresivos, fatiga y trastornos del sueño, pero con valores que no fueron superiores a la muestra tratada con placebo (21). De modo similar, Cantini

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