22 - L Allegro - Agosto de 2013

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Columna de Ética. Creencia y espiritualidad en medicina

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Columna de Ética farmacología cardiovascular 22 | Agosto de 2013 Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de Honor de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. Creencia y espiritualidad en medicina El médico en su quehacer profesional, al enfrentarse con el paciente no solamente se encuentra con el cuerpo sino además abarca los aspectos que incluyen el psiquismo −con sus sentimientos, afectos, emociones, pensamientos, las relaciones con los demás, etc.− y sobre todo las creencias. En este segundo grupo que trasciende al cuerpo, nos encontramos con la espiritualidad. La creencia El médico, cuando comienza su formación cree en sus maestros, en las informaciones que recoge de sus libros, de las clases magistrales, de los trabajos prácticos y sobre todo, de la experiencia en el contacto con los pacientes. Los psicoanalistas comienzan creyendo en las enseñanzas de S. Freud, luego agregan creencias que le provienen de M. Klein, de Winnicott, de Fairbairn, de Lacan y de tantos otros investigadores de esta disciplina, completando su formación con las enseñanzas que le llegan de sus maestros, colegas y pacientes. Es imposible adquirir una capacitación profesional sin creencias. José Ortega y Gasset escribió en Ideas y creencias que el hombre necesita saber cómo es el mundo, cómo es su entorno, con qué cosas convive, como una necesidad imperiosa de la vida humana. El ser humano necesita saber para orientarse, ubicarse en el mundo, acomodarse él en el mundo y hacer que de alguna manera, ciertas cosas del mundo se acomoden a él. Esto significa hacer interpretaciones y tener convicciones. Ortega distingue dos tipos de convicciones: las ideas y las creencias. Las ideas son los pensamientos que surgen del conocimiento de la realidad, a la elaboración de dichos conocimientos, a la creación de ideas en función de la imaginación. Dentro de este grupo están incluidos desde los pensamientos vulgares de la vida cotidiana hasta las proposiciones más elaboradas de la ciencia. El otro grupo de convicciones son las creencias. A estas Ortega le da gran importancia, tal es así que dice que:”Las ideas se tienen; en las creencias se está.” Las creencias y las ideas no son sentimientos, ni voliciones, pertenecen al área de nuestro conocimiento, son pensamientos. Un pensamiento puede ser una idea o una creencia; esto depende del rol que juegue en la vida de la persona. La diferencia depende de su significación en la vida de ese sujeto. Las creencias no quedan limitadas al área de la religión. Pueden ser científicas, filosóficas, relacionadas con la cotidianeidad y también con el sentido de la vida y la existencia misma. Las ideas son pensamientos explícitos, se los puede poner en palabras. Las creencias no siempre se pueden verbalizar, hay un área de las creencias que habita en la zona más íntima de la mente. En parte son conscientes y en parte, inconscientes. Generalmente, constituyen los supuestos básicos de nuestras argumentaciones. Esto constituye un verdadero enfrentamiento con el intelectualismo que tiende a considerar que los pensamientos conscientes son los que determinan nuestra vida. Hemos descubierto que los fuertemente determinantes de nuestras decisiones son de carácter inconsciente. Las creencias se incorporan porque están en el ambiente en el que se convive. Ejerce mucha influencia la herencia cultural y las circunstancias que rodean a la vida misma de esa persona. La espiritualidad Kart Jaspers (1883-1969) que escribió Psicopatología general, fue médico psiquiatra. Comenzó trabajando en el hospital psiquiátrico de Heidelberg, en el mismo lugar donde había trabajado Emil Kraepelin unos años antes. Luego se dedicó a la filosofía dictando la cátedra de esta materia en la Universidad de Heidelberg. Abordando este tema dice: "si preguntamos desde dónde y hacia dónde hemos de vivir, tendremos seguramente la contestación" si pensamos en la espiritualidad. Jaspers señala, comenzando por la ciencia moderna y el empirismo, que al preguntarnos por la realidad en que vivimos nos encontramos con un límite que el método científico (empírico) no puede superar. Agrega que el ser humano se encuentra frente a la disyuntiva de resignarse y quedarse allí, como saltar a la trascendencia. Este salto le permite al individuo encontrar lo que llega a ser el sentido de la vida. El médico suele encontrarse con esta cuestión en aquellos enfermos de patología prolongada, de patología grave y, especialmente, en aquellos casos que se encuentran en el final de la vida. En esta situación es el cuidado mental el que constituye todo un desafío profesional y ético. La Dra. Laura Weiss Roberts, M.D. y Allen R. Dyer, M.D. han publicado en American Psychiatric Publishing, Inc. Ethics in Mental Health Care, un libro en el que desarrollan un interesante abordaje de este tema. Al considerar la importancia del enfoque de estos aspectos, proponen que el médico debe interesarse en una forma muy cuidadosa por los intereses espirituales del paciente. Es importante interrogarle: ¿qué importancia tiene para usted la espiritualidad o la religión? O bien: ¿cuál considera usted que es el sentido de su vida? Naturalmente, si esto promueve un diálogo, este se desarrollará de acuerdo al nivel intelectual del paciente. Esto puede ser continuado con: ¿qué importancia tiene su fe o su creencia en su vida? ¿Usted cree que su fe ha influenciado en la forma como usted se cuida en su enfermedad? También es importante indagar si el paciente pertenece a una comunidad religiosa o espiritual, y en este caso, interrogar si esa comunidad le ofrece continencia y si el sentirse contenido constituye un soporte importante. La muerte es inevitable y es cuestión central de la existencia humana. En un sentido filosófico hay dos situaciones de gran importancia que son: la finitud y la trascendencia. La finitud se refiere a la muerte del ser humano. La trascendencia es el interrogante que plantea el más allá de la muerte. Los seres humanos tenemos la necesidad de reflexionar sobre esta realidad. Por eso, el cuidado terapéutico en el fin de la vida adquiere una gran importancia. Editorial Sciens | 7

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