64 - L Allegro - Octubre 2010

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64 - L Allegro - Octubre

Psicofarmacología 10:64, Octubre 2010 é Sección Ética Por el Profesor Doctor Luis Allegro Medice Cura Te Ipsum Este es un aforismo que señala al profesional médico la necesidad importante de conocer su cuerpo, su psiquismo, sí mismo como persona y de curar todo lo que él necesite. Para ello necesita además lograr un buen conocimiento de las ciencias, de los avances más actuales, una buena capacidad para la reflexión filosófica y tener una buena comprensión de todo aquello que se entiende por aspectos espirituales, como una sana aproximación a las artes y a las letras. También significa una buena capacidad para encontrar explicaciones de la enfermedad y de los procesos patológicos, y para comprender al paciente como un Ser Humano que es una totalidad que está inmersa en sus circunstancias. El origen del Medice Cura Te Ipsum empezó a ser famoso desde la traducción de la Vulgata latina. Este proverbio proviene de Jesucristo, el cual se encuentra en el Evangelio de Lucas. El Evangelio de San Lucas o Evangelio según Lucas, Capítulo 4, Versículo 23, que es el tercer y más extenso de los cuatro Evangelios canónicos del Nuevo Testamento bíblico. Relata la vida de Jesús de Nazaret. Es interesante recalcar que Lucas fue médico. Se conoce como Vulgata a la traducción de la Biblia al latín que el Papa Dámaso I encargó a Jerónimo de Estridón en el año 382. En esa época había dos clases de latín: el clásico empleado por la clase alta –por ejemplo, Marco Tulio Cicerón- y el corriente llamado Vulgata que estaba destinada el pueblo porque era más fácil de comprender. La historia cuenta que este acontecimiento ocurriría en Nazaret. Jesús cumpliendo la costumbre judía, entró ese sábado a la sinagoga y luego de leer un pergamino de Isaías agregó refiriéndose a los que estaban allí reunidos: “Ustedes me recitarán estas palabras: ¡Medice cura te ipsum! (¡Médico, primero cúrate a ti mismo!) continuando con la declaración de que “Nadie es profeta en su tierra”. A este texto, Jerónimo lo habría traducido así: “Sanador, sánate a ti mismo”. Es interesante agregar que de este aforismo se habrían derivado otros muy conocidos como: Consummatum est, Cura te ipsum, Primum non nocere, Mens sana in corpore sano. Mi experiencia en la Facultad de Medicina de Rosario De mi propia experiencia en la Facultad de Medicina de Rosario, recuerdo que cursando el primer año, se efectuó en todos los alumnos un examen médico para conocer cual el estado de salud y en todo caso, proponer el tratamiento correspondiente. Recuerdo que nos hicieron un estudio radiográfico de tórax haciendo profilaxis de la tuberculosis que en aquel momento era importante. Entonces me efectuaron una prueba de la tuberculina con la técnica de Mantoux. De ahí en más −y durante toda la carrera− tuvimos un contacto cálido, amistoso y frecuente con nuestros profesores, quienes se preocupaban por nuestra salud y por nosotros como personas. Cualquier problema lo consultábamos a ellos. Se ejercía naturalmente una confraternidad −como la postulada por Hipócrates en su Juramento− entre nuestros profesores y los “cuasi-colegas” que éramos nosotros, los estudiantes de medicina. No solamente recibimos ese trato de los profesionales médicos sino también del personal de enfermería del Hospital del Centenario (cuyo nombre es en honor del Primer Centenario de nuestra patria). Éste aprendizaje me dejó una impronta para toda la vida. Seguramente en esos años de estudiante se forjó mi vocación por la ética médica. Pero la herencia más importante que me dejó fue un respetuoso cuidado por mi cuerpo y mi salud. La identificación del médico con su paciente En el campo de la psicopatología es conocido el fenómeno que se da de la identificación que inconscientemente efectúa el médico con la enfermedad de su paciente. Son conocidos los comentarios que se refieren a los psiquiatras que terminan más enfermos que sus pacientes. Éste es uno de los peligros de esta especialidad. Si el profesional no está suficientemente entrenado para conocer sus propias reacciones emocionales corre el peligro de adquirir esa identificación. En el médico general esto es más peligroso aún cuando establece una relación médico-paciente muy intensa. Bushnell J, McLeod D, Dowell A y colaboradores, han publicado el “General Practitioner Recognition of Mental Illness in the Absence of a “Gold Standard” en el Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, e informan lo frecuente que es encontrar este tipo de identificación a la patología paciente por parte del médico general. El contagio médico-paciente- hospital Otra cuestión es la que se plantea con el contagio biopatológico que se da en las relaciones médico-paciente, paciente-hospital y hospital-médico. Los tres intervinientes médico, paciente y hospital establecen relaciones de ida y vuelta que adquieren una gran importancia en el problema del contagio biopatológico. El Departamento de Salud del Gobierno de Navarra se ha hecho un estudio que ha sido publicado por J.J. Viñes titulado “Responsabilidad por contagio al paciente: desde el profesional y desde el medio”. Una de las conclusiones a la que han llegado es “que la IN (infección nosocomial) es un proceso iatrogénico, es decir, está generado por la medicina, está generado, por tanto, por la práctica médica”. Conclusión Como conclusión podemos decir que el profesional dedicado al cuidado de la salud ya sea médico, psicólogo u otro de los integrantes del equipo de salud es muy importante que tenga un buen conocimiento de su cuerpo, de su mente y de su propia patología. Esto le permitirá, con toda seguridad, un ejercicio profesional más eficaz y más placentero. Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. EDITORIAL SCIENS // 7

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