90 - Ética - Febrero 2015

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90 - Ética - Febrero

Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de Honor de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. Sección de ética La ética de los canacos Maurice Leenhardt fue un pastor francés, misionero y antropólogo que se especializó en el estudio de la vida de los canacos, un pueblo primitivo de la Melanesia en la Nueva Caledonia. Escribió el libro Do Kamo que constituye un estudio interesante de la ética de dicha cultura primitiva. Un elemento clave para entender determinados recelos de la obra de Leenhard es su condición de misionero protestante. La Melanesia ocupa algunos puntos de la Nueva Guinea. Se ubica en el rosario de archipiélagos que se desgrana y se curva en una línea paralela a las costas de Australia, encerrando de esta manera el Mar de Coral. El canaco representa un antiguo grupo humano de Nueva Caledonia. La antropología ha demostrado que el caledonio tiene en su estructura física, esqueleto y músculos, detalles que recuerdan a los del hombre de Neanderthal y que son aún más primitivos que los de este hombre de la prehistoria. Su mandíbula cuadrada, sus órbitas, su piel, sus dedos gordos -lo que explica por qué, hoy en día, los canacos patean la pelota de fútbol con los dedos de los pies sin torcérselos - y muchas otras particularidades, han llevado a algunos estudiosos a ver en ellos un grupo distinto de aquel que alcanza al Homo sapiens. Desde el punto de vista cultural, el aislamiento de estos hombres en su isla ha sido lo bastante grande como para que el estudio de su lengua y de sus costumbres ofrezca un interés real. Es interesante estudiar la forma de pensar del canaco. Si se le preguntaba a alguno de ellos respecto de las opiniones de alguna persona del lugar, contestaba: – No conozco el vientre por él. Si el sujeto es un poco más evolucionado puede llegar a decir: – No conozco el pensamiento por él. Esto hace pensar que el canaco ubica el pensamiento en el vientre. Si este personaje le preguntara a otro por su pensamiento, la pregunta sería: ¿Cuál es tu vientre? Por su condición de continente el vientre es el lugar del pensamiento aunque no cumpla ningún papel en la función del pensar. Esto significa que para el canaco, el pensamiento procede de las vísceras. La pareja y el mundo genético Existe una fuerte similitud entre la mujer que da a luz y la tierra fecunda. Esta cualidad le da a la mujer un valor de fecundidad que es comparada con la de los cultivos. Parece ser que es la costumbre de muchos pueblos del mundo, y confirma la idea de que esta comparación está bien fundada. Surge una pregunta que es: si los canacos habrán atribuido al valor de fecundidad acordado a la mujer solamente o la habrán extendido a la pareja. Parece ser que el melanesio ignora el papel esencial del hombre en la tradición de la vida. Esto hace pensar que el canaco considera que la mujer no es para el hombre sino para el niño: “crear y criar al niño”. Los esposos no conocen la consecuencia de su unión que es la procreación, pero si conocen como consecuencia general que es la transformación psíquica y psicológica de ambos. Se deduce que la mujer casada está preparada para recibir “las semillas” de los niños a nacer. El esposo brinda un compañerismo y una protección profunda por la esposa. Toma parte de todas las penurias durante el parto incluidos en la categoría de los ritos de la couvade. La noción de expiación de la culpa Uno de los indicios más generalizados de las costumbres religiosas que se estudió en los polinesios es el desarrollo de este concepto: la expiación de la culpa se reduce a una devolución del mal a su lugar de origen, que puede ser un transporte mítico o figurado. En casos de incesto, la gente horrorizada abandona el lugar y se van a vivir lejos, dejando a los incestuosos continuar su vida allí donde estén. Parece ser que consideran que ni el suelo ni el hábitat han sido contaminados pero sí que el orden del mundo ha sido perturbado. “No hay más espacio” porque el mal lo ha ocupado. Es necesario escapar de él. El acto y el compromiso El discurso del canaco es tan sobrio que se enriquece con la palabra actuada –o sea, transformada en acción–. Parece que no hay distancia entre palabra y acto. La acción está comprometida desde el momento mismo en que es pronunciada la palabra que la implica. Cuando ocurre una mala acción, la expresión que la señala es: – Un hombre ha hecho una palabra mala. Esto da a entender que se están tomando medidas para ajustar la cuenta de esa acción. El adulterio está ubicado dentro de esta calificación y es señalado por un predicado: es un hecho malo. Como la mujer es considerada un bien ajeno, el adulterio es tomado como "algo robado". El matrimonio mantiene el concepto de “fuente de vida” y conserva una extraordinaria solidez. El comportamiento sexual ocupa un lugar de honor. Las jóvenes madres saben que el comportamiento sexual en el matrimonio es absolutamente sano. El joven melanesio desarrolla la esperanza de conquistar a la joven que, según la tradición, debe ser su mujer. Cuando la mujer se encuentra encinta, el marido ejerce la tarea de crear de un estado psíquico y psicológico "para recibir los genes, enviados por la benevolencia de los antepasados". El marido es el responsable de que el niño se desarrolle con toda felicidad. El casamiento está fundado por un acuerdo social que comporta una responsabilidad. La relación entre los esposos es una disciplina de inspiración colectiva. Un embarazo es el anuncio de la llegada de un niño que es de toda la comunidad: es una alegría para todos. El niño es de todos y su cuidado está complementado por la comunidad. EDITORIAL SCIENS // 5

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