91 - Ética - Abril 2015

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91 - Ética - Abril

Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de Honor de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. Sección de ética Ética de la investigación en la práctica médica La medicina es una ciencia y es un arte. Como ciencia necesita seguir avanzando en los conocimientos. Por lo tanto, el médico ejerce una actividad que implica un ejercicio de permanente investigación y actualización en la información de las investigaciones y progresos que están realizando otros profesionales. Investigación e información constituyen dos pilares del avance de la medicina. Por esto es esencial un conocimiento básico de los métodos de investigación para lograr una práctica médica actualizada. Además de la búsqueda individual y personal del médico es importante que intervenga en programas de investigación organizados por instituciones científicas como las que funcionan en los hospitales, en los centros médicos o las agrupaciones de profesionales médicos. El procedimiento más frecuente de investigación para el médico en ejercicio es el ensayo clínico. A esto se agregan los estudios de experimentación clínica en los que se prueban los diversos procedimientos médicos o los fármacos en estudio. Es frecuente que un médico ensaye un nuevo medicamento con su paciente. Esto impone que lo haga tomando todas las precauciones necesarias. Aquí es cuando se pone en juego la responsabilidad principal del médico que es el cuidado de la salud y el bienestar del paciente, por una parte, y la necesidad −que a veces es imperiosa− de ensayar nuevas técnicas buscando una mayor eficacia. El principio ético que aquí debe reinar es el de primum non nocere. Es decir que de los cuatro principios de la bioética - que son el de: 1) autonomía, 2) beneficencia, 3) no-maleficencia, y 4) justicia- el que importa es el de no maleficencia, que obliga a tomar todos los cuidados necesarios para no provocar daño en el paciente. Esto implica necesariamente, que existe una situación básica de conflicto −que puede llegar a ser inconsciente− en el ejercicio profesional del médico, porque tiene que enfrentarse siempre con una cuota de incertidumbre en cuanto a las consecuencias del ejercicio de su profesión. Cuando se plantea esta disyuntiva en el médico debe predominar la función de curar (que es la de cuidar) sobre la de investigar (que es la de conocer). Suelen aparecer algunos conflictos de intereses por que la función de investigar puede ser aplicada a procedimientos que estén vinculados con intereses financieros, generalmente foráneos a la institución médica. En estos casos el interés ético del médico debe centrarse en la salud y el bienestar del paciente. Esto lo impone el Juramento Hipocrático. En la medida en que el médico comprenda y tenga una idea muy clara de las reglas básicas de la ética de la investigación, no debe tener ningún problema en efectuarla como algo integrado a su práctica profesional. Durante los siglos XIX y XX médicos notables realizaron experimentos en pacientes como una práctica integrada −y hasta comprometida− en la asistencia médica, sin haber informado previamente a sus enfermos. Se realizaron experimentos de pacientes sin su consentimiento previo. Después de la Segunda Guerra Mundial, estas situaciones fueron revisadas e investigadas. Cuando fue necesario, la investigación llegó a efectuarse exhaustivamente. Algunos médicos fueron juzgados y condenados por el tribunal de Nuremberg (Alemania). De ahí surgió lo que hoy se conoce como el Código de Nuremberg, que está sirviendo como documento básico de la ética de la investigación médica. Entre los requisitos básicos del Código de Nuremberg, el más importante es el del consentimiento voluntario dado por el paciente que va a tomar parte en la investigación. En 1947 se creó la Asociación Médica Mundial, cuyos fundadores tomaron medidas para que los médicos conocieran sus obligaciones. En 1954, la AMM adoptó un conjunto de "Principios para los que realizan investigación y experimentación". Estos principios fueron estudiados y revisados durante 10 años y finalmente fueron adoptados como la “Declaración de Helsinki” en 1964. Esta declaración fue posteriormente revisada nuevamente en 1975, 1983, 1989, 1996 y 2000. Constituye un breve resumen de la ética de la investigación. Posteriormente se han publicado otros documentos sobre la ética de la investigación en general. En 2002 el Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas, publicó “The Ethics of Research Related to Healthcare in Developing Countries” en el Reino Unido. Estos principios han sido incorporados por muchos países en las leyes y regulaciones de la profesión médica, especialmente en las organizaciones internacionales. EDITORIAL SCIENS // 5

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