92 - Ética - Agosto 2015

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92 - Ética - Agosto

Prof. Dr. Luis Allegro Presidente de Honor de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the International Psychoanalytic Association. Sección de ética El médico de cabecera World Organization of Family Doctors La medicina del siglo XX, impulsada por el desarrollo científico y técnico, se fue consolidando como una disciplina más resolutiva, aunque sin dejar abandonadas las prácticas médicas experimentadas hasta ese momento. Entonces comenzó a ser la medicina basada en evidencia que se apoyaba en un paradigma biologicista basado en componentes biológicos, psicológicos y socioculturales. El siglo XIX originó un desarrollo muy importante de la medicina basado en el incremento científico y técnico. Esto permitió que la medicina se desarrollara como una disciplina más resolutiva, con un criterio basado en la evidencia. Provocó un paradigma predominantemente biológico pero, además, admite y propone modelos de salud - enfermedad relacionados con factores biológicos, psicológicos y socioculturales. El médico de cabecera El médico de cabecera o médico de familia ha sido el protagonista de la medicina de comienzos del siglo XX, encargado de la enfermedad y de la curación. Este término se refiere a la persona que efectuaba un tipo de medicina en el que la atención primaria era la práctica necesaria y suficiente, tanto en el medio urbano como en el rural. Era - y sigue siendo - un profesional sanitario que ejerce predominantemente en su consultorio y que va al domicilio del paciente. En los medios rurales suele ser el único facultativo disponible para esta atención. Su desempeño ha ejercido y sigue ejerciendo, una función muy importante porque la forma de practicar la medicina le permite un conocimiento del paciente que abarca además de su enfermedad, su familia, su profesión su economía, su historia personal tanto familiar como de trabajo, que le da un conocimiento muy abarcativo del "ser humano y sus circunstancias" como dijera Ortega y Gasset. Por lo tanto, esto le permite actuar con un mayor grado de eficacia terapéutica al abarcar en su comprensión, el problema de: 1) la enfermedad; 2) la persona del paciente; 3) sus relaciones con su médico familiar, y 4) las relaciones con su trabajo y su medio social. Es decir, que el médico de cabecera efectúa empíricamente el tratamiento de lo orgánico relacionado con lo psicosocial. WONCA o World Organization of Family Doctors Este es el nombre corto de la World Organization of National Colleges, Academies (WONCA) and Academic Associations of General Practitioners / Family Physicians. Es la organización internacional formada por universidades, academias y asociaciones interesadas en la práctica de la medicina general o medicina de familia. Fue fundada por 18 miembros en el 1972 y hoy integra 120 organizaciones de 99 países. Actualmente, los socios suman más de 250 000 médicos generales o médicos de familia. La WONCA es una organización afiliada a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Valores generales de la atención clínica Se propone que la atención clínica se desarrolle atendiendo muy especialmente los siguientes valores: 1) la dignidad en el trato con el paciente y sus familiares; 2) la calidad científica, técnica y humana; 3) el compromiso de seguimiento del dolor y del sufrimiento; 4) el mantenimiento y la mejora de habilidades, conocimientos y actitudes de los profesionales, y 5) el uso adecuado de los recursos. Se busca, de este modo, lograr una atención clínica de calidad que facilite la prestación de servicios según las necesidades de los pacientes. Valores específicos del médico de atención primaria Este programa se completa con el desarrollo de los siguientes puntos: 1. El razonable control de la incertidumbre clínica. 2. El control prudente de los tiempos de atención. 3. El establecimiento de una relación personal prolongada en el tiempo con el paciente, su familia y su comunidad. 4. La organización flexible necesaria para garantizar la accesibilidad efectiva a los cuidados necesarios. 5. La polivalencia en la prestación de cuidados. 6. El rechazo a la tiranía del diagnóstico. Con ello se logra la prestación de cuidados tan cerca del paciente como sea posible y se establece una adecuada escalada en la respuesta a los problemas de salud. EDITORIAL SCIENS // 5

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