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Consumo de sustancias psicoactivas durante la pandemia por COVID-19 en Uruguay. Ruiz Santos, Semblat, Pautassi

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Consumo de sustancias psicoactivas durante la pandemia por COVID-19 en Uruguay Ruiz Santos, Florencia Semblat, Ricardo Pautassi

D Serebrisky //

D Serebrisky // Adicciones do especialmente con el cumplimiento de cuarentenas. Por su parte, Hawryluck et al (2004), advierten que el cumplimiento de la cuarentena en población general en Toronto (Canadá) estuvo asociada con altos niveles de malestar psicológico, incluyendo síntomas de estrés postraumático y depresión. La crisis epidemiológica inducida por CO- VID-19, ha afectado profundamente las economías mundiales y la resiliencia de sus sistemas de salud, pero también ha impactado en la salud mental de las poblaciones. China se configura como el primer país en experimentar el impacto por este virus, generando sistemas virtuales para intervenciones en crisis con énfasis en la salud mental de la población (Jiang et al., 2020). En cuanto al registro de los principales síntomas vinculados con la salud mental durante la pandemia, se identificaron el estrés, ansiedad, insomnio, depresión y miedo (Totales et al., 2020). En Rusia, por ejemplo, se ha documentado desde el inicio de la pandemia, un aumento de síntomas de somatización, fóbicos y trastornos del sueño (Enikolopov et al., 2020). De manera similar, una encuesta realizada a 2.291 personas italianas mostró un aumento de síntomas de ansiedad (37,2%), psicopatológicos (31,4%) y estrés postraumático (27,7%), desde el inicio de la pandemia (Forte et al., 2020). A su vez, una encuesta aplicada a 7.236 personas en China evidenció un aumento de síntomas de ansiedad generalizada (35,1%), depresión (20,1%) y dificultades del sueño (18,2%), siendo más afectadas las personas menores de 35 años de edad (Huang & Zhao, 2020). En términos generales, las encuestas realizadas al inicio de la pandemia no indicaron aumentos significativos en estas variables, por ejemplo, un estudio realizado en Italia en los primeros días del confinamiento (abril de 2020), evidenció niveles relativamente bajos de depresión o ansiedad severa (12,8% y 9,8% respectivamente; Lenzo et al., 2020). De manera similar, Gutiérrez-Hernández et al. (2021), encentraron puntuaciones severas o extremas de depresión, ansiedad y estrés en 8,4%, 5,2% y 7,7%, de una muestra de personas españolas que participaron de un estudio realizado aproximadamente 30 días luego de iniciado el confinamiento. En cambio, estudios realizados entre los meses de Junio y Julio de 2020, efectivamente presentaron niveles significativos de malestar emocional (Warfield et al., 2021, Brooks et al., 2020), sugiriendo la existencia de un efecto acumulativo de exposición a las condiciones de aislamiento e incertidumbre en términos económicos y sanitarios. Por su parte, en el caso de Uruguay, recientemente se comienzan a conocer las primeras publicaciones empíricas sobre el impacto de la pandemia en variables vinculadas con la salud mental. Caycho-Rodriguez et al (2021), documentaron la respuesta al miedo por COVID-19 en 7 países latinoamericanos. En este sentido, nuestro país exhibió un patrón distintivo, con una respuesta al miedo con respuesta emocional y fisiológica, comparado con el resto de los países. En otra publicación, estos autores (Caycho-Rodriguez et al., 2021b), advierten que en varios países de América Latina -incluido Uruguay- el miedo al COVID-19 actúa como predictor significativo de síntomas de depresión y ansiedad. Por su parte, Paz et al (2021), mostraron en una encuesta a personas uruguayas, que en lo que refiere a los síntomas de depresión y ansiedad durante la pandemia, se encuentran influenciadas por las variables sexo (las mujeres presentan niveles más altos), nivel socio económico (mayores niveles en poblaciones de menores ingresos) y la edad (aumentan los niveles conforme disminuye la edad). A 30

su vez, se identificó la influencia de variables como las horas de sueño diarias y la actividad física realizada, entre otras. En la misma encuesta, Fernández et al (2021), ponen de manifiesto cómo los síntomas de ansiedad y depresión disminuyeron durante el transcurso de la pandemia en Uruguay. Por su parte, nuestro equipo de trabajo documentó una asociación significativa entre los niveles de malestar psicológico durante la pandemia y el aumento del volumen de consumo de diferentes drogas como alcohol, tabaco, marihuana y psicofármacos (Ruiz et al., 2021). En lo que refiere al consumo de sustancias durante la pandemia, investigaciones realizadas en India indicaron que el 28% de los participantes presentaron ansiedad, el 25% reportó síntomas severos de depresión y 11,6% de estrés, encontrándose una asociación significativa entre estos síntomas y el consumo intensivo de alcohol (Verma & Mishra, 2020). Esta tendencia se registra de manera similar en el caso de Australia, al reportar un aumento en la frecuencia de consumo de alcohol durante la pandemia por COVID-19, asociado a altos niveles de malestar psicológico (Biddle, 2020). Estos datos coinciden con otro estudio realizado en dicho país, que indicó aumentos del consumo de alcohol y tabaco durante la pandemia, asociados a los niveles de depresión, ansiedad y estrés (Staton et al., 2020). Cabe advertir sin embargo, que las restricciones en el acceso a las sustancias que deriva del contexto de cuarentena, acaba generando cuadros sanitarios severos. Así, en India se observó un aumento significativo en las urgencias hospitalarias por síndrome de abstinencia al alcohol y se ha sugerido que este aumento se asoció, a su vez, a un pico en el número de suicidios (Narashima et al., 2020; Ahmed et al., 2020). Por su parte, a nivel regional, estudios recientes realizados en Argentina por integrantes de este equipo de trabajo (Michelini, Pilatti, Pautassi, 2021), han indicado que la instauración de la cuarentena en el país vecino estuvo asociada a una deslocalización del consumo de alcohol (i.e., consumos que tenían lugar los fines de semana pasaron a ser realizados durante la semana), así como a un aumento en el consumo de marihuana entre aquellas personas que exhibían un consumo de dicha sustancia previo a la pandemia. En conjunto, estos primeros resultados nacionales e internacionales sobre el consumo de drogas durante la pandemia por COVID-19, resultan coherentes con lo que plantea McKay (2020), al argumentar acerca del aumento en el consumo, dada la sobreactivación de la conciencia interoceptiva con un posterior aumento del arousal ansioso durante la pandemia, lo cual se asocia con un aumento de consumo, particularmente de alcohol y marihuana. Finalmente, cabe mencionar que en lo que respecta al caso uruguayo, nuestro equipo de trabajo fue pionero en investigar acerca del consumo de drogas durante esta pandemia. En este sentido, entre los meses de marzo y abril de 2020, se realizó una encuesta con cobertura nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas, repitiéndola un año después, entre los meses de abril y mayo de 2021. A continuación, se presentan los principales resultados de ambas encuestas, con el fin de evidenciar el panorama epidemiológico del consumo de drogas y algunos de los principales factores que incidieron en dichos consumos, en Uruguay. 31

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